Minería informal a la peruana: Entrevista a Nury García (Parte 2) / Víctor Falconi Miñano

martes, 29 de enero de 2013


En esta segunda parte de la entrevista a la especialista Nury García respecto a la minería informal en el Perú, se realiza un análisis del proceso de formalización de esta actividad, las críticas metodológicas y de perspectiva legal de todo este proceso, el cómo las deficiencias estatales están perjudicando su éxito y el posible conflicto social que estaría por estallar al quedar al margen la mayoría de mineros informales en Perú.

Para cerrar la entrevista, la especialista social nos habla de los esfuerzos organizativos para intentar describir y comprender la complejidad de toda esta problemática; incluyendo los problemas que deben ser superados para el éxito de esta labor.

Las Leyes de Formalización: Críticas y posibles conflictos

En 2002 se aprobó la Ley N° 27652 “Ley de Formalización y Promoción de la Pequeña Minería y la Minería Artesanal”. ¿Qué de nuevo tiene el Dec. Leg. 1105?

Hoy, el único camino que le queda al pequeño minero es pactar con el concesionario, y eso favorece a que este último imponga las condiciones. En 2002, cuando había acuerdo, ambos asumían la responsabilidad medioambiental. Ahora, según la ley, la responsabilidad ambiental, legal, económico solo se focalizan en el minero artesanal.

¿Y a qué se debería este supuesto cambio de enfoque?

En forma muy persona y bajo mi experiencia en Huamachuco creo que, por un lado hay esta mirada de ver la minería artesanal como una actividad como tantas de subsistencia. No se le ha visto como una actividad productiva para que la gente pueda sobrevivir, y así está establecido. 

Pero existen muchos congresistas, funcionarios, alcaldes o candidatos a alcaldes que son dueños de constructoras, gente de la gran minería y hasta en actividades ilícitas como el narcotráfico que influencian en el diseño de estas normas y son quienes han aprovechado la precariedad económica de mucha gente que se ha sometido a esta situación de ilegalidad para que esta cadena productiva y de servicios -incluyendo la producción de cianuro en Perú, quiénes lo venden, quiénes extraen el oro de manera ilegal y lo venden-  continúe bajo otras formas. Son actores indirectos quienes ganan más con esta actividad. Eso es lo que no se quiere cambiar.

Pero para decir algo así de debe partir de alguna definición o indicio…

Está en la misma definición. El MEM y MINAM te habla de una diferencia entre lo que es minero informal y el legal. Nosotros encontramos que esa diferencia es poco rigurosa y no te permitiría tampoco determinar quiénes están realmente en la informalidad y quiénes están en la formalidad, solo se recibe a cualquiera con intención de explotar.

Para el ministerio, el minero ilegal es aquel que está ejerciendo sus labores en zonas prohibidas. El minero informal posee las mismas características del ilegal, tampoco tiene los permisos ni tiene el certificado de operación minera; no ha cumplido con una serie de requisitos para declararse minero formal, pero está en una zona donde sí es posible realizar minería pero aún no se han completado el ordenamiento territorial y la zonificación ecológica económica y resulta que estás solicitando operar en zonas que ya están –o a futuro- restringidas por ser áreas urbanas o ecológicas de interés nacional.

Además, los pasos exigidos para la autorización del A.L.A. no están listos y los plazos ya han corrido, no hay suficientes profesionales para elaborar las I.G.A.C. (Instrumentos de Gestión Ambiental Correctivos). No se asignan los recursos para que los Gobiernos Regionales inicien la difusión y capacitación en el proceso de formalización por lo cual muchas veces no llegan a todas las áreas de producción, por lo que el pequeño minero asume que, la declaración de compromiso ya es el permiso para operar y eso no es así. Es como si simplemente el Gobierno Central le pasara el problema a otro pero ya se han levantado expectativas que, de no concretarse, generarían graves conflictos.

Y estos petitorios están sobre áreas ya concesionadas y por lo tanto se les exige algún tipo de arrendamiento o compromiso económico-productivo…

Sí. Aunque hay varias maneras de hacer ese arrendamiento y justamente lo que decimos es que frente a la problemática de la minería ilegal e informal se ha focalizado mucho solo al agente que es el pequeño  minero; pero estos condicionan su forma de producir y relacionarse en función de diversas ubicaciones: el minero de socavón, el contratista, el dueño del socavón, el concesionario y el acopiador.

Pero también está la cadena productiva, y está la cadena de servicios, y entonces si vamos a querer hablar de minería ilegal-informal hay varios de estos agentes que han promovido la ilegalidad desde dentro o bajo fachadas legales.

Hay muchos mineros informales que se quejan continuamente de concesionarios que a la vez son acopiadores tales como Laitaruma o Dinacor. En otros casos las quejas apuntan a que muchos arrestos a productores se habrían originado en denuncias de estos agentes para presionarlos a solo venderles mineral a ellos…

Sí, ese tipo de quejas se escuchan en campo continuamente e incluso de robo de ley de mineral, pero el Dec. Leg. 1105 actual tampoco ve estos temas, básicamente se ocupa de la interdicción, o sea, si no cumples te cae el fiscal y la policía bajo la acusación de terrorismo o daño ambiental. Muchos concesionarios y acopiadores son los que proveen de explosivos, químicos, y hasta se sabe de congresistas que son dueños de procesadoras. Entonces nos cuestionamos que el minero informal tenga que regularizar su contrato de concesión con aquel que ha lucrado con esta informalidad como si fuera un “borrón y cuenta nueva”.

¿Entonces el minero informal no tiene otra alternativa?

¡Que pida ser concesionario! Pero si tú ves el mapa de concesiones ya casi está todo lleno y pagan un derecho de vigencia así no usen el espacio durante años. En el caso de los concesionarios individuales la suma de esas concesiones no puede extralimitarse a determinadas cifras, y sin embargo encontramos una serie de concesionarios que rebasan esa cifra, o sea ni siquiera pueden ser clasificados dentro del rubro de mineros artesanales. En otros, hay grandes empresas mineras que hasta cambian razón social.

¿Hubo convivencia entre la gran minería y la minería informal? ¿Acaso el discurso de muchos representantes de la gran minería no era el de descalificar a la minería informal acusándola de los principales daños ambientales? ¿Cuál contamina más?

Lo cierto es que en muchos lugares existe aún esta convivencia (Ej.: Región La Libertad, Provincia de Pataz) y a veces ha sido algo perversa por los problemas que ya señalamos.
Sobre esto de quién contamina más o menos, una de las ganancias del Gobierno es de  empezar a polarizar la opinión pública al decirlo pero uno se pregunta: ¿Por qué la SNMPE tanto exalta esta política?” y ves en los medios que intentan hacer ver a la gran minería como la que contamina menos y que, al ser formal, sí contribuye económicamente; y entonces la minería artesanal e informal queda en situación desfavorable. ¿Pero cuál es el indicador para decir que contamina más? Podríamos decir: “la gran minería dice que contamina menos, pero muchos indicadores tales como los estándares nacionales de calidad del agua respecto a los máximos permisibles es un estándar que en otros países es pobre”. El resultado que nos da acá nos dice: “no estamos contaminando”, pero en otros países sí estarían contaminando.

Lo real es que ambas minerías deberían ceñirse a un estándar internacional que es más exigente pero ese estándar aquí en el Perú ya está pervertido.

Eso es entendible pero, una persona de Madre de Dios o en Cajabamba que te diga que la minería informal contamina menos que la formal, es difícil de creer. Y así podemos citar muchos lugares más…

Pero Madre de Dios en grandes zonas ya no es minería artesanal, y tampoco es pequeña minería, porque entonces cuando el 1105 da la definición, dice que la minería artesanal es para subsistencia, te dicen incluso lo máximo que puedes extraer y la maquinaria que tienes que usar y hasta los instrumentos a utilizar, y las dragas, por ejemplo, ya no están dentro de esos instrumentos. Entonces no califica como minero artesanal.

Para denominarte minero artesanal, debes cumplir los 6 requisitos que menciona el 1105 para poder tener tu certificado de operación minera, pero antes de certificarte ya te dan tu certificado de que eres minero artesanal, y en Madre de Dios muchos ya no califican. Ahí hay también problemas en la definición y el modo de proceder, de aceptar o no;  vemos la irregularidad del Gobierno de seguir planteando que son artesanales.

¿Por qué al Estado le convendría formalizar a los mineros informales que ahora se están empoderando y qué no quisieron o no pudieron hacerlo desde el 2002?

¡Buena pregunta ah! Es que yo no sé si lo han hecho porque les convendría; porque el modo como lo han hecho, más bien está como para borrarlos del mapa porque pocos son los que van a poder formalizarse así como está dictada la norma.

Más bien, el modo como está haciendo el Gobierno para la formalización va a crear muchos conflictos sociales. Se vienen grandes confrontaciones. Población con mineros, mineros con concesionarios; se viene bastante conflictividad social, porque los requisitos que están pidiendo no los van a poder cumplir, y entonces a mí me da la impresión de que han pensado que como no los van a poder cumplir y va a haber interdicción y fuerte sanción, entonces van a tener que retirarse; es una mirada muy ingenua que han tenido, y no esperaban que estuvieran así de organizados como lo han estado en sus paros, y menos que, redes que fueron acusadas de no meterse en la temática, iban a entrar con un discurso de decir: “bueno en algunos casos no debe haber minería artesanal, y en otros casos sí.”.

Esfuerzos organizativos por entender la minería informal

El trabajo que a nivel nacional ha desarrollado Red Muqui principalmente por algunas entidades como Cooperacción, Fedepaz, CEPES, LABOR; siempre pareció que solo se abocaban a tratar la coyuntura relacionada a la gran minería formal. ¿Por qué y desde hace cuánto se abocan a la minería informal?

Es cierto que la red nace a partir de los sucesos de Tambogrande en Piura y en ella múltiples organizaciones intentamos ofrecer –aún con nuestros diferentes puntos de vista sobre el desarrollo rural- un espacio donde discutir y proponer políticas de desarrollo que no solo apunten al extractivismo  y ahí era “no a la gran minería”. A raíz de eso ya se consolida más la red, y el aprendizaje fue que “no a la minería en algunos casos, pero que en otros casos sí podía estar la minería, pero bajo ciertas condiciones.”

¿Y la minería informal y artesanal?

El tocar el tema de minería informal era por varios sectores un tema políticamente incorrecto o muy difícil de analizar debido a la poca información sistematizada y real de cada espacio donde se hacía esta actividad pese a que la Ley sobre Minería Informal viene desde el 2002. Desde esa fecha hasta el año pasado solo éramos 2 organizaciones que veíamos el tema pero a partir de las leyes de interdicción y la apuesta del Estado por tocar de una vez los problemas relacionados a ella, se creó la Comisión de Minería a Pequeña Escala donde estamos considerando la pequeña minería y la minería artesanal. Tanto la informal como la ilegal.

¿Por qué hasta recién hasta ahora se ha generado estas comisión? ¿Tuvo que ver la movilización del 2011 en Andahuaylas, Nazca y otros lugares?

Hace bastantes años estábamos solicitando a la red que se abra esta comisión de trabajo ya que estas  comisiones en la Red Muqui, lo que plantean es ver la problemática en su multidimensionalidad y nosotros veíamos la complejidad que hay en la minería informal y artesanal pues no es igual hablar de lo que se hace en Madre de Dios con lo que se hace en La Rinconada, con lo que está pasando en Tambogrande y Huamachuco.
Justamente con la coyuntura de los paros nacionales de los mineros artesanales ante esta ley de interdicción que ha salido, la mesa ha tenido que crearse y dar pasos más acelerados para poder entender más esta problemática a nivel nacional.

¿La comisión en la que tú integras está tratando de proponer una agenda pública de discusión? De ser así… ¿Bajo qué enfoque?

Así es. Bajo un enfoque multidimensional se proponen alternativas a la elaboración o modificación de las políticas públicas y también cuestiones de agenda y debates a nivel público respecto a la problemática. Y como te digo, con la mirada de poder hacer dos cosas: 1) que alcance, digamos, el ideal del gobierno con respecto a políticas públicas; 2) y a nivel de gobiernos y sociedad civil, qué agenda colocamos, qué vacíos encontramos, qué cosas podemos complementar, y también qué debates podemos abrir.

Para plantear esta agenda pública de discusión… ¿de dónde se está recogiendo estos insumos? ¿Provienen del campo mismo o tal vez de debates internacionales?

Mira, hemos empezado con un diagnóstico nacional de MAPE: Minería Artesanal a Pequeña Escala, con fuentes secundarias, complementándolo con tres estudios de caso: uno de Piura, uno de Huamachuco, y otro en Puno. Son aproximaciones iniciales, no son estudios a profundidad como hubiéramos querido por una cuestión de recursos.

Pero la realidad es más compleja. Tenemos Madre de Dios, Cajabamba, Ayahuay…

También hemos recogido experiencias de otras partes del país basadas en publicaciones que han hecho algunos integrantes de la Red años atrás. A ese diagnóstico le hemos hecho una lectura crítica, desde las diversas realidades de los miembros de la Red Muqui, sobre todo aquellos que trabajamos directamente la problemática minera artesanal. La idea es que este documento-diagnóstico sirva como conocimiento para ver desde ahí qué vacíos, limitaciones y qué planteamos o complementamos a las cuestiones legales, políticas y agendas que se han abierto respecto a la problemática.

Entonces la comisión que integras es consciente que ya ha partido de una limitación, que es: recursos, pocos estudios de caso, y solamente –digamos – su base principal es la base secundaria, lo que ofrece el INEI o textos que por ahí se han publicado.

Sí, pero lo anterior se ha complementado con estudios directos en los que se trabaja con la población, tanto la afectada como también con los propios mineros ¿no? Entonces de ahí también se ha complementado esa información secundaria.

Imagino que algo más debe seguir a la reunión y sistematización de información…

El segundo paso que vamos a dar, es ahora encontrarnos con especialistas en la temática de diferentes dimensiones de intervención (económica, legal, etc.), con los actores involucrados, es decir las asociaciones de mineros artesanales, las poblaciones que se consideran afectadas, las poblaciones mismas que están queriendo, más bien, entrar en esta actividad. El objetivo es que, a través de estas próximas reuniones públicas, podamos complementar la información obtenida con las distintas miradas que hay.

Si se ha hecho un mapeo de la minería artesanal… ¿Es posible encontrar además de una lista de lugares, la cantidad de mineros artesanales en ellos?

Bueno ese mapeo, por ejemplo, un vacío que encuentra es que no tenemos un censo como el Censo Agrario de hace poco. Entonces se basa en referencias de lo que te puede decir tal ministerio, de los datos proporcionados cuando todavía estaba constituida la CONAMI (Confederación Nacional de Mineros Artesanales del Perú) y ésta te refiere una cifra totalmente diferente.

Si desea volver a ver la primera parte de la entrevista: 

 
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